El estallido social en Chile visto por Mario Waissbluth

Introducción de un estudio que me ha parecido muy bien conceptuado

ORIGENES Y EVOLUCION DEL ESTALLIDO SOCIAL EN CHILE – Versión 1
Mario Waissbluth Centro de Sistemas Públicos, Universidad de Chile – Enero 2020
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Son varios los factores que interactuaron entre sí, y que influyeron en el origen del estallido social. Primero,la expresión local de mega tendencias internacionales:
a) la crisis mundial de representatividad política,
b) los numerosos conflictos de carácter social, político y económico, y
c) el hecho de estar en una época de fuerte cuestionamiento de las jóvenes generaciones hacia las mayores, en todo el mundo y también en Chile.

Luego, el modelo neoliberal extremo generó en Chile:
a) elevada segregación urbana, social y educativa, b) desconfianzas interpersonales y grupales;
c) molestia por los abusos;
d) inequidad; y
e) sensación de fragilidad económica en vastos sectores de clase media.

Se tradujo también en actitudes de individualismo extremo; anomia, como deterioro generalizado del contrato social; e irritación extrema en la ciudadanía.Asimismo, el Estado mantuvo por décadas una gran negligencia respecto a problemas clave, como
a) el abuso infantil;
b) las patologías mentales;
c) escuelas públicas convertidas en guetos;
d) cárceles con elevada reincidencia;
d) permisividad respecto a la emergencia de narcos, anarcos y barras bravas.

Para la elite, eran problemas que no querían ver, ni los afectaban mayormente. Por ende, se formó un ejército potencial de encapuchados a punto de descargar su ira sobre la sociedad. Estos elementos se sumaron a la contingencia de un gobierno políticamente inepto, de actitud gerencialista, con frecuentes declaraciones desafortunadas. Bastó con una mini chispa de 30 pesos, más una maxi chispa (posiblemente planificada) en 7 estaciones de Metro el 18 de octubre, para detonar la conflagración, que prendió muy rápidamente. Tan sólo una semana más tarde se concretó una marcha pacífica de 1.2 millones de manifestantes, impactando al país y al mundo.La elite chilena no había querido reaccionar antes a las denuncias de abusos e inequidad, con meras marchas pacíficas. Así, ahora pagamos todos el costo de una violencia sicopática y nihilista que se derramó sobre Chile y se desbordó en magnitud, duración y virulencia, y además con participación de actores que no tienen interés en detenerla, como los “del baile de los que sobran”, anarcos y narcos. Ya es difícil de parar, aun con buenas propuestas sociales y constitucionales.

Además, hay un círculo vicioso difícil de romper: violencia -> reacción de una policía inepta y desbordada -> inevitables muertes y heridos -> oposición y violentistas denuncian violación de DDHH como política de gobierno -> acusaciones constitucionales -> más violencia -> mayores dificultades para pactar soluciones constitucionales y sociales.En el ensayo, analizando los factores de riesgo, se concluye que el escenario más probable es que el país continúe en crisis, tal vez a fuego algo más lento y no tan dramáticamente como en los meses iniciales, al menos hasta la próxima elección presidencial. Este escenario sólo podría modificarse con un virtual milagro político: la conformación de un gobierno de unidad nacional, presidido por el presidente Piñera, con un gabinete de centro derecha y centro izquierda, con ambos extremos políticamente aislados.

El programa: un aumento significativo de la deuda pública para financiar un ambicioso pacto social y de desarrollo económico y ambiental a largo plazo. De no darse este improbable milagro, para que la crisis pueda contenerse en el siguiente período presidencial, de modo que los ánimos y odiosidades se calmen, para que el país pueda lamerse sus heridas económicas, políticas, culturales y sociales, resolviendo sus inequidades e injusticias, creciendo, y enfrentando un turbulento siglo XXI, se necesitará un nuevo Presidente intachable, cuya principal virtud sea un enorme liderazgo moral y empatía, más que cualquier otro atributo. La componente técnico-política debiera en ese caso dársela un sabio y plural gabinete de gran tonelaje. Su programa: el mismo arriba mencionado. El país necesitará una suerte de Pepe Mujica antes que un tecnócrata. Hay que comenzar a buscarlo.

 

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