Jose Maria Salcedo, 1er. comandante del monitor Huáscar

José Maria Salcedo Carvallo, nac.1809 en Concepción, era hijo de Antonio Salcedo y Ugalde de la Concha (nac.Valdivia 1750 – m. Peru 1820 ca.), hermano éste de Josefa Catalina Salcedo (1730-89). A su vez, Josefa es la madre de nuestros antepasados Martin y Toribio Plaza de los Reyes y Salcedo, padres de Juan José y Micaela respectivamente. Es decir, Martin y Toribio eran primos hermanos de quien fuese el primer comamdante del monitor Huáscar.

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Además la madre Margarita Carvallo es pariente también por el lado de los Valentin de Valdivia, sergun lo que se detalla a continuación:

La tatarabuela Carlota Batholin (gen.4), madre de Rosa Elvira y Blanca Julia Godomar es hija de

Manuela Guarda (gen.5), hija de

Carlota Bazán y Martinez de Bernabé (gen.6), hija de

M. Mercedes Valentin y Eslava (gen.7), hermana de Josefa Valentin, cc. Vicente Carvallo Goyeneche, el escritor, que son los padres de Margarita Carvallo, cc. Salcedo., los padres de Jose Maria Salcedo:

Extractado de : Varias Historias del Mar, por Manuel Torres Marín. Editorial Andrés Bello, Santiago, 1988.

Quizás muy pocos sepan que en la construcción del  célebre Huáscar, en Inglaterra en 1865, tuvo principalísima participación un chileno, el capitán de navío de la armada peruana José María Salcedo Carvallo, nacido en Concepción y muerto en Santiago en 1879. Oficial de la armada peruana Salcedo fue designado por el gobierno peruano de entonces como jefe de la delegación de marinos de ese país, encargada de inspeccionar los trabajos de construcción de los dos blindados mandados especialmente a construir al Reino Unido, el Huáscar y la Independencia.

José María Salcedo.jpg

José María Salcedo era descendiente de una antigua familia de militares de Concepción y Valdivia. Hijo de Antonio Salcedo y Ugalde, oficial de caballería, debió exiliarse al Perú en 1818, a temprana edad, en conjunto con toda su familia, en razón de que a su padre le tocó combatir durante las guerras de Independencia del lado de las fuerzas realistas. Su madre, viuda al poco tiempo de instalarse en esa tierra extranjera, y con varios hijos que criar, lo inscribió en la Armada peruana como grumete, a los 9 años de edad, desde donde fue escalando grados hasta llegar al de capitán de fragata, lo cual, siendo chileno, no resulta raro porque en aquellos tiempos la escuadra del país hermano, en plena  formación,  contaba con importante número de oficiales y marinería extranjera, especialmente chilenos.

Casó en Lima con Carmen Urmeneta y Urrutia, chilena hija de españoles, con la cual, al parecer, no tuvo hijos; y volvió a Chile en 1836, trabajando en barcos mercantes. No participó en la Guerra contra la Confederación Perú Boliviana, a pesar de que el ministro Diego Portales se lo mandó a pedir expresamente. Y seis años después retornó al Perú, desde donde se le había llamado en forma oficial para asumir especiales cometidos navales los cuales le valieron a la postre el ascenso a capitán de navío.

Ya en 1852 recibe la primera comisión de viajar a Europa, a hacer construir buques de guerra, los cuales trae al Perú, completamente armados, en 1855. Casa en segundas nupcias con Emilia del Solar Correa, chilena nacida en Chillán, e instala su hogar matrimonial en Concepción, adonde viaja siempre que sus labores en la marina peruana se lo permiten

         En 1864, en el umbral del conflicto con España, el gobierno peruano lo envía nuevamente a Europa, a adquirir dos fragatas francesas (“La Union” y “La América”),  previamente vistas por el comandante García y García y el teniente Grau. Y casi en seguida es comisionado a inspeccionar  la construcción de dos buques blindados en Inglaterra, el  monitor Huáscar, en los astilleros de Laird Hermanos, en Birckendhead, y la fragata blindada Independencia, en los astilleros de Samude Hermanos, en Londres. El comandante Salcedo se dedica a supervisar directamente la construcción del Huáscar y delega la supervisón de los trabajos de la Independencia al capitán Aurelio García y García.  

El «monitor» era un modelo ideado para las aguas calmas de bahías y ríos, pero al Huáscar se le imprimió mayor capacidad marinera, de modo de usarlo incluso en altamar. Sobre el respecto había opinado Salcedo, en uno de sus escritos: “En cambio de sus ventajas de ataque, ofrece este buque, como todos los de su especie, el peligro de ser fácil al abordaje por marinos de temple”. Por esto, él mismo mandó a instalarle dos cañones adicionales, más pequeños, uno a proa y otro a popa (aunque en todas las fotos que se conocen del Huáscar estos cañones aparecen instalados en  batería, a babor y estribor hacia la zona de popa).      

Salcedo terminó su cometido en Europa en octubre de 1865 pues entonces fue el Huáscar botado al agua. Sin embargo debió esperar hasta enero de 1866 a que estuviera lista la Independencia, a cargo de García y García, comandante que se dedicó durante toda su estada en ese continente, y aún en el viaje de regreso que ambas naves hicieron en convoy, a hacerle la vida imposible a su jefe, tratando de insurreccionar a las tripulaciones en su contra e indisponiéndolo ante las autoridades y jefes superiores. Incluso a hacer peligrar su vida, como en la ocasión en que penetró a su camarote un condestable armado de revólver, y Salcedo lo tuvo que repeler recurriendo a una pala para carbón que encontró a mano.

De las peripecias más llamativas que se cuentan de este viaje, rescatamos la de la participación de dos damas a bordo del Huáscar; la primera, una institutriz  inglesa contratada especialmente por Salcedo por pedido de su esposa desde Chile; y la segunda, la empleada de ésta. Ambas mujeres tuvieron distinta suerte. Mientras la empleada se desembarcó en Ancud para casarse con un oficial chilote, y de la cual no se supo nunca más, la institutriz vivió en Chile hasta el final y dejó importantes escritos acerca de la famita Salcedo, incluido el mentado viaje.

Por el Estrecho de Magallanes, arribó la flotilla peruana a Valparaíso, en junio de 1866, en donde recibe Salcedo órdenes de integrarse con su fuerza a la escuadra chileno peruana  que comandaba don Manuel Blanco Encalada. Pero muy pronto es llamado otra vez al Callao, para ocupar el cargo de Comandante General de Marina. No obstante, cansado de las continuas intrigas políticas que menudeaban en ese país, pide su baja y se retira definitivamente a Chile, en Diciembre de 1869.

Aquí, el presidente José Joaquín Pérez y su ministro de Guerra, don Aníbal Pinto, le solicitaron aceptar el encargo de la construcción de un segundo Huáscar en Laird Hnos., en Inglaterra, mucho más poderoso que el primero, por las modernizaciones a que se había llegado (tendría, por ejemplo, dos torres de artillería). Sin embargo ese proyecto no llegó a consumarse. A cambio, Chile mandó a construir lo que serían los blindados “Cochrane” y “Blanco Encalada”, en 1871, en lo cual Salcedo rehusó toda participación por entrever ya en ese tiempo el conflicto que se cernía entre Chile y Perú.

Enfermo de cuidado de la mente y el cuerpo, bajó a la sepultura en febrero de 1879, pocos antes del inicio de la guerra de Chile contra Bolivia y Perú Con Salcedo, dice un autor, se ensañó la envidia, la postergación y la intriga. Sin embargo fue un hombre  íntegro, impetuoso y severo que tuvo siempre la tranquilidad de conciencia por el deber cumplido, y de su propio valer reconocido por muchos. Pero la vida se encargó de brindarle la mayor de las gracias en su caso: el no ver a las dos naciones amadas, Chile y Perú, tramadas en una guerra sangrienta y fraticida, gran parte de la cual correspondió al dominio naval.

      Su esposa, Emilia del Solar, murió en 1907. Ambos tuvieron cuatro hijos (dos varones y dos damas) de los cuales debe haber descendencia actual en nuestro país.

       Quien visite al Huáscar hoy en Talcahuano, podrá apreciar, en el reverso de la roda del timón, la siguiente lectura: “El hombre honrado, leal y valiente inspira honor y orgullo a sus compatriotas: el traidor y cobarde es el baldón y deshonra de su patria”.

     Esta inscripción fue mandada a colocar, seguramente, por don José María Salcedo, chileno de nacimiento y convicción, peruano por adopción.

    

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